Sergio Rico ataja un penal y Sevilla se impone al Girona

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Updated: febrero 11, 2018
SEV

Foto: Twitter. Sí o sí. Sólo estaba permitido ganar y el Sevilla lo consiguió con el mono de faena, sufriendo ante un buen Girona y encomendado a la mejor versión de Sergio Rico, que dejó en el armario el disfraz de villano para enfundarse el de héroe, resultado decisivo para retener tres puntos que permiten a su equipo recuperar la plaza europea y colocarse a un punto del Villarreal, quinto.

Consciente de la importancia de los puntos en juego, Montella olvidó las masivas rotaciones de Ipurua y apostó de nuevo por su once tipo, salvo la obligada ausencia de Banega, al que se echó mucho de menos en la salida. Pero lejos de la tensión de la Copa, con un ritmo relajado y sin encontrar la regularidad en su juego, los sevillistas apenas salían con chispazos por el costado de Correa, cuya pared con Pizarro desembocaba en un centro del pivote que no encontró rematador. Ante un Girona muy ordenado tácticamente, con una defensa de tres centrales en la que costaba un mundo hallar un resquicio, el conjunto nervionense caía una y otra vez en fuera de juego. Un gran trabajo defensivo que permitía al cuadro catalán ir animándose poco a poco en ataque, con disparos lejanos de Granell o Borja García.

Los gerundenses, además, adelantaban su presión superado el cuarto de hora y acrecentaban con ella los agobios de un Sevilla sin ideas, impreciso en el pase y con continuos errores en la salida, lo que provocaba que el Girona, con más ímpetu en todos los balones divididos, merodease el área de Sergio Rico a base de centros laterales. Pero cuando peor lo pasaban los de Montella, incapaces de salir de su campo, llegaron las mejores ocasiones locales. Hasta tres en apenas seis minutos, del 23´ al 29´. Primero, Sarabia, tras una buena combinación desde atrás, chutó al lateral de la red tras el pase al hueco de Escudero; poco después, era Pizarro el que se sacaba un disparo raso que atajaba bien Bono abajo; y más tarde, fue Muriel el que rompió al defensa y se sacó otro latigazo que se marchó fuera.

No llegó, sin embargo, el gol, y de ahí al final sería la figura de Sergio Rico la que se agrandase para salvar a su equipo y permitirle llegar al descanso con empate. Primero al responder con reflejos a un cabezazo en el segundo palo de Aday y, acto seguido, al desviar con el pie un balón que se envenenaba. Pero el perdón absoluto de la grada, la misma que tanto le critica, llegaría en el 41´, al detener el penalti lanzando por Aday tras las manos de Muriel en una barrera. El de Montequinto se convertía así en el héroe, posibilitando que nada más salir del descanso, a los 35 segundos, todo se pusiera de cara. Lenglet ponía un balón largo al área, Correa la tocaba sutilmente ante la salida de Bono y Sarabia, sobre la línea, remachaba el balón que intentaban sacar dos defensores (1-0).

El gol le sentaba de maravilla a un Sevilla que, sin embargo, adoleció entonces de la pólvora necesaria para matar el encuentro. El control era blanquirrojo y se llegaba con relativa facilidad al área rival, pero faltaba elegir bien el pase final, gozando Sarabia de la más clara en el mano a mano ante Bono en el 69´. Pero no llegó el gol que trajera la tranquilidad y tocó sufrir, con un intercambio de golpes en el tramo final que nada convenía. Al Sevilla le faltaba más posesión, el Girona se animaba y Sergio Rico volvía a convertirse en el héroe al evitar el empate hasta por dos veces: en el 84´ al desviar de puños un cabezazo de Bernardo y en el 89´ con una mano salvadora al remate de cabeza de Portu. Igual que ante el Getafe quedó señalado en la pérdida de dos puntos, ayer el de Montequinto permitió que el botín completo se quedara en Nervión, la fortaleza que debe consolidar el necesario resurgir liguero.

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